De vez en cuando, por algún curioso azar, van apareciendo en el mercado editorial pequeñas joyas sobre una temática determinada. En este caso la cuestión es la disolución de la civilización que supuso el final del XIX y el periodo inmediatamente anterior a la I Guerra Mundial.Dentro de mi proyectado e inminente periplo alemán de este estío, del que daré buena cuenta a través de estas páginas, tengo como hito fundamental una visita a Lübeck. Quizá alguno se pregunte por qué esta ciudad. Pues bien, la razon fundamental es ver la Buddenbrookshaus, donde vivió Thomas Mann y donde se halla un museo en torno a esta gran figura de la literatura europea que no es muy bien conocida en España.
Los Buddenbrook lleva como subtítulo Verfall einer Familie (decadencia de una familia) y en ella se asiste no sólo a dicha decadencia, sino a la de una civilización "que se fue con el viento". Pues bien, sobre ello insiste una pequeña joya que estoy leyendo ahora "Un verano en Lesmona" de Marga Berck, cuidadosamente, como siempre, editada por Acantilado. Dicho libro fascino al propio Mann, empujándole a establecer correspondencia con la autora.
Por otro lado, veo con gusto que ha aparecido un nuevo volumen donde se asiste al nuevo acontecimiento, y que mañana iré a buscar chez Organvídez para deleitarme igualmente: Los días contados de Miklos Bánffy, editado por Libros del Asteroide.
Por último, no quiero dejar de recomendarles "Afinidades vienesas", que fue premio Anagrama de ensayo y que me descubrió mi amigo Barberán.
Así que, habida cuenta de que estoy con el primer volumen de la Recherche, que Jünger aguarda en mi estantería y que pretendo leer todo lo anterior, me temo Larsson que tendrás que esperar.